Busco aquella musica muda, esa que no tiene alma
con palabras ahogadas de silencios, agotadas de luces, de estruendos
impregnadas de temblorcitos ajenos, de calores inalcansables, de orgasmos perdidos.
Salgo a buscarle a las esquinas, a las plazas, a las calles idiotamente ruidosas
esas que a estas horas se les ve imposiblemente enajenadas, perdidas, despistadas...
raramente me encuentro a solas... y se oien bocinas, se huelen micros, el bullicio de pisadas
tremendamente se siente la pesadumbre de carnes atestadas, pegotiadas, asquerosamente humanas.
No se si estare mal yo, o mis manos, mis oidos o mi olfato... me emputece no saberlo!
me desquicia, me enloquece y me largo
me voy tras un amor, tras un lecho, tras un poquito de espumas, de revoltijo de sabanas
de cuerpo caliente, de agua, de hojas verdes
y luego llego me voy y me encierro, ya ni siquiera entiendo y la verdad, no me interesa hacerlo.