De pronto, siento esta necesidad de escribirte
que llega como la visita de un ser indeseado, como quien escribe la lista del supermecado.
como si pretendiera alegrarme, conjuro un "cómo estas", asi, en silencio
y al oir mi propia voz resuena en mi el eco de una idiotez casi inocente...
que dificil seria responder o ser oido, seis metros bajo tierra
¡bajo tierra!... me lo repito, para no querer hablarte, no querer verte.
y aun asi brota de mis labios tu nombre, como si florecieran azucenas de plata.