abril 29, 2011

Libros

Llega un punto en que las novelas rosas me dejan un sabor amargo
que nisiquiera el chocolate con leche logra opacar.
Esta mañana he encendido un cigarro, tomado un café entre borrachos hambrientos de sol,
como compañia, unas cuantas paginas de desayuno...
He caminado,  junto a extraños.
Que facil es culpar al sueño, tenerlo de excusa y sin  miramiento sonreir y decir "todo esta bien"
que facil fingir lectura, se ahorran molestias, preguntas.