Cuando me dijiste "entonces"
las palabras amargas del día anterior se me hicieron marchitas, y no quise preguntarte por qué
vagamente me acuerdo de tu hermana, tu prima y tu tia...
Y busco en ellas tu rostro, rasgos de lo que deseé hallar en ti
o de lo que pense encontrar en ese "entonces".
El día pasado se me hizo largo, inmenso, tan inmenso como si pudiera dormirme en el bolsillo de tu abrigo,
como si realmente pudiera doblarme como una cartita de esas de los Lunes, manchada con un poco de café de la mañana...
y irme ahi, tan incauta como una de las cartitas, en el bolsillo de tu abrigo.