Me miraste como si importara lo que gritaran las vecinas
conjugaste un ¡corre!, y de pronto vi el cielo arder
las estrellas acongojadas reían a carcajadas nerviosas, esperaban verte volver
tu también sonreías, observábamos de lejos el resplandor luminoso del amor en llamas
árbol con olor a diluyente, pies mojados, cabello transpirado
extasiados de nuestra creación a versos danzamos, también aullamos
y la luna junto al canto del lobo nos ayudo a escapar, entre las sombras, furtivos.