septiembre 24, 2011

Tiempo

Como pasa el tiempo, las horas pasan, todo cambia... también cambie yo, y aun sigo repitiendole al espejo que soy la misma.
 Las palabras me hacen eco, como si realmente fuera cierto,
 como si con ello volviera a los tiempos de antaño y me viera en aquel columpio que tarde a tarde esperaba vacío,
 bajo aquel árbol enorme que tanto le gustaba al abuelo...
Ya no hay árbol, ni columpio, ni el abuelo vive, hace años que se han ido.

 No hay plazas, ni niños, solo un pequeño supermercado. Yo... yo ya no existo.