Quiza sea mejor dejar de intentar sostener el cielo con las manos
quiza mejor aceptar que es inevitable que de entre tus dedos escurra el agua,
como tus manos de las mias, tu cuerpo de mi cuerpo
como la simple ley de que todo lo que sube tiene que caer.
Ya no quiero inventar excusas, no puedo sostenerte,
no con estas pequeñas manos, ni esta pequeña voz, no sin tenerte (no asi, a medias)
Por mucho que lo intente.