y las calacas de las zapatillas pareciera se ríen a carcajadas.
Escupo puercos como si fueran mariposas
y los pájaros del pecho arden, se retuercen y sangran
(al parecer están hartos de mi)
y se me van, se van canturriando salmos, posando sus cuerpos diminutos sobre los olmos...
Que ganas de Rasguñar tu espalda!
Ríete, mira y ríete... y vomita, escupamos juntos hacia el cielo marchito
esperemos que nos caiga la baba espesa como lluvia ácida sobre la cara,
relamernos en su dulzura con el pecho henchido y los ojos hinchados.
Caminemos bajo la luna como ciegos, hacia el fin de esta tierra plana
caigamos una y mil veces en su abismo...
te lo digo, lo haría mil veces, si caes conmigo.