Mi cuerpo como un ente ageno, fuera de tu cuerpo.
La garganta del cuerpo aun pide agua, comida después de un sonar de tripas
aun pica al contacto del pasto, el sexo aun se humedece
aun caga, suda y se estremece al contacto del frío...
Devora cigarrillos, al cuerpo le pareciera saborear en ellos tu lengua,
¿alguna vez le viste fumar?.
Sigue fluyendole el sudor como si fuese néctar de durazno,
sigue sangrando con sabor a pizza
y el "Canto del macho anciano" retumba en los oídos del cuerpo como los últimos gemidos.
Al cuerpo le gusta las proximidad de otros cuerpos,
a su lengua, la humedad de otras lenguas,
a su sexo, el contacto de otros sexos.
El cuerpo aun te llama, aun siente ansiedad, el cuerpo lucha junto el "corazón" en contra de la mente
en contra de la "razón", en contra de tu palabra y la mía, el cuerpo lucha contra mi.
El cuerpo se estremece, se retuerce y estira los brazos, chilla cuando de su boca (como canal de la mente y la razón) surge un irrevocable "NO", de su boca y también de la de tu cuerpo.
El cuerpo también te odia, odia la distancia de tu cuerpo,
y odia tu cuerpo también porque recuerda que fueron uno
el cuerpo te odia, porque aun te ama, y de la boca de tu cuerpo ha surgido un irrevocable "NO".