abril 28, 2012

A un columpio.

Me siento como un niño. Soy como un niño...
y las plazas me saben a refugio.
Por lo demás, es como andar por la vida a saltos, a intervalos de noches con el cuerpo en espasmos
después de tanto en llanto sentir la mirada de espanto
sobre mi...
no os asombrara entonces verme correr cada vez que veo ante mi un columpio.
Tranquilidad en su vaiven, la risa inquebrantable y los ojitos extasiados, dentro de mi hay un susurro
un susurro de años, perpetuo de luces sobre noche de ciudad
calma clama la noche tambien, esa envuelta en humo
y mis pulmones ardiendo de hierva, que sobre un columpio veo devolverme al infinito, a la nada misma de donde vengo
de donde nací, hecha desnuda un par de rios azules y serenos de lluvia.