mayo 18, 2012

trece de mayo

Caigo entre tus piernas, que mas que riscos me parecen abismos
y mas que abismos veo en ellas un vacio eterno en el que solo oigo el ritmo de la lluvia 
(tu voz... tu voz... tu voz...)
los incesantes alaridos de los perros que se escondían tras el sillón.
También me escondo yo y así, solo así suelo buscarte en silencio y mirar tu cuerpo desnudo 
abrazar tu espalda blanca contra mis piernas, que ha diferencia de las tuyas
me parecen tan tristes, tan llenas de besos de otoño y sabor a café...
Retorcerme entre el calor de tus manos, de tu sexo, de tu lengua contra mis senos
y tu llanto, tu llanto que nunca oí, que nunca vi y nunca calmé.
Y cierro los ojos, te clamo y cierro los ojos, y caigo
entre tus piernas caigo y te veo triste... ¿Por qué será?
no digas nada, ¡NO! sé que te acongoja verme caer
que te culpas y te hiere no poderme sostener...

Aun así has vuelto a hacerme el amor.