noviembre 12, 2010

Simple

Fui a ti, acongojadamente, dolientemente. 
Basto sentir el aroma que amanaba tu piel para saber que no era cierto, algo asi como de instinto de bestia, de animal en estado de alerta, en poz de abrigo.
Tantas veces te he visto, he mirado tus ojos, sentido el roce de tus cabellos sobre los mios...
Y me restriego en ti, busco desesperademante tu boca, tus manos envueltas en las mias y el abrazo de tu espalda hacia mis piernas,
pareciera que bastara el simple contacto de tus dedos contra la mia para dejarme a tu merced,
para entregarme por completo, en alma cuerpo y llanto,
y me consuelas... me rodea tu abrazo, y yo, tal cual niño, undo mi rostro contra tu pecho y enjuago a raiz de besos aquellas lagrimas en base a inconstancias, a sentires, a cercanias y miedos.
Alzo la mirada y ahi estas, como tantas veces, acariciando mi pelo, besando mi frente, mis manos contra las tuyas... no necesito mas.